Conectores y transiciones en la tesis: comparativa por función lógica (Chile 2026)

Función lógica Conectores en español académico Solo es legítimo si… Error frecuente
Adición además, asimismo, igualmente, por su parte La segunda evidencia apunta en la misma dirección Usarlo para meter un tema nuevo
Contraste en cambio, por el contrario, sin embargo, no obstante Los dos hallazgos van efectivamente en sentidos opuestos Usarlo donde corresponde una restricción
Consecuencia por lo tanto, en consecuencia, de ahí que, así La segunda oración se deduce de la primera Deducir más de lo que el dato permite
Restricción si bien, aunque, ahora bien, con todo Estás acotando el alcance de una afirmación Reemplazarlo por sin embargo
Ejemplificación por ejemplo, en concreto, a saber Después viene efectivamente un ejemplo Anunciar un ejemplo y dar una definición
Reformulación es decir, dicho de otro modo, en otras palabras Repites la misma idea con más claridad Introducir información nueva con «es decir»
Orden en primer lugar, a continuación, por último Existe una serie realmente enumerable Abrir con «en primer lugar» y no cerrar la serie
Condición siempre que, en la medida en que, salvo que La afirmación depende de una condición Usarlo como relleno

Recomendación corta: los inventarios de conectores no sirven porque el problema no es encontrar la palabra, es establecer la relación correcta. Por eso esta comparativa está ordenada por función lógica y no por forma. La regla que resuelve la mayoría de los casos: la relación que declara el conector tiene que ser la misma que permiten tus datos.

Esquema que agrupa los conectores por la relación lógica que establecen en vez de por su forma
Ocho funciones. Elegir mal la función es una falla de razonamiento, no de estilo.

El error que cambia la conclusión

De los ocho grupos, el que más daño hace es confundir contraste con restricción:

Mal: «La muestra es pequeña, sin embargo los resultados son generalizables.»

Bien: «Como la muestra es pequeña, los resultados no se generalizan más allá del contexto estudiado.»

La primera versión usa un conector de contraste y, al hacerlo, afirma que el tamaño de la muestra no impide generalizar. Eso no es un descuido de redacción: es una conclusión que los datos no sostienen. El conector la introdujo solo. Esta clase de oración es de las que más preguntas genera en la defensa.

Los cuatro usos mal resueltos del español académico chileno

1. «En base a». Muy extendida en el habla y en documentos administrativos, pero en registro académico se prefiere «sobre la base de» o «con base en». Es una búsqueda de dos minutos sobre todo el documento y uno de los cambios que más rápido sube el registro del texto.

2. «Por otro lado» sin «por un lado». Los dos forman un par: el primero anuncia que vienen dos elementos, el segundo entrega el segundo. Usar solo la segunda mitad deja a quien lee esperando una primera parte que nunca existió. Si vas a mencionar un solo aspecto, escribe «asimismo» o «por su parte».

3. «El mismo» como pronombre. «Se aplicó el instrumento; el mismo fue validado previamente» suena administrativo y se vuelve ambiguo cuando hay varios sustantivos cerca. Repite el sustantivo o usa un pronombre normal: «Ese instrumento fue validado previamente».

4. Empezar oraciones con «pero» o con «y». Pertenece al registro hablado. Los equivalentes académicos son «sin embargo», «no obstante» y «asimismo». La excepción razonable son las citas textuales, donde reproduces lo que dijo la fuente.

Estos cuatro pertenecen a la capa de estilo y consistencia, que es distinta de la capa de argumento; la separación entre ambas está desarrollada en la comparativa de correctores de textos académicos.

Una relación por oración

Encadenar conectores es el otro defecto habitual:

Mal: «Sin embargo, además, los resultados por lo tanto sugieren que…»

Bien: «Los resultados sugieren que […]. No obstante, el diseño transversal impide establecer la dirección de esa relación.»

Tres conectores en una oración declaran tres relaciones lógicas a la vez y ninguna manda. Un conector por oración; si necesitas dos relaciones, escribe dos oraciones. Cuánto puede afirmar cada una de esas oraciones según el diseño que tengas es una decisión aparte, y está en cómo escribir el capítulo de resultados.

Las transiciones que de verdad se leen: apertura y cierre de capítulo

Los conectores operan dentro del párrafo. La transición que la comisión efectivamente lee opera entre capítulos, y son solo dos lugares.

Apertura: tres movimientos

  1. Mirada atrás. Dónde quedó el capítulo anterior, en una oración.
  2. Tarea del capítulo. Qué pregunta aborda y con qué herramienta.
  3. Hoja de ruta. El orden de los apartados, en una oración.

Plantilla: «El capítulo anterior mostró que la literatura se divide en dos explicaciones sobre la relación entre [X] e [Y]. Este capítulo pone a prueba ambas con [tipo de datos]. Se organiza en cuatro apartados: diseño, muestra, instrumentos y análisis.»

Cierre: dos movimientos

  1. Recoger. Qué mostró el capítulo, en una oración, sin repetir cifras ni tablas.
  2. Puente. Por qué ese resultado obliga al capítulo siguiente.

Plantilla: «Hasta aquí se mostró que la diferencia entre [A] y [B] varía según [variable]. Esa diferencia, por sí sola, no explica su origen. El capítulo siguiente la contrasta con las dos explicaciones planteadas en el marco teórico.»

El defecto más común del puente es limitarse a anunciar: «A continuación se presenta la discusión». Esa frase ya está en el índice. El puente tiene que justificar el capítulo siguiente, no nombrarlo. Cómo se construye el vacío que hace necesario tu método está en cómo hacer el marco teórico paso a paso.

Entre apartados basta una oración

La apertura y el cierre de los capítulos principales son obligatorios. Entre subtítulos, una sola oración de enlace alcanza, y muchas veces la primera oración del apartado ya la cumple:

«Del grupo descrito en el apartado anterior se recogieron datos mediante tres instrumentos.»

Hace dos cosas a la vez: enlaza con lo anterior e introduce el tema nuevo. Escribir un párrafo de transición para cada subtítulo duplica el largo del capítulo de método sin agregar información.

La prueba del esqueleto: diez minutos

La forma más rápida de revisar un capítulo terminado es no leerlo.

  1. Lee solo el primer y el último párrafo del capítulo.
  2. Después lee solo la primera oración de cada párrafo, una tras otra.
  3. Si de esa lectura sale el resumen del capítulo, el esqueleto está firme.
  4. Si no sale, el problema no está en el contenido de los párrafos: está en las aperturas, los cierres y las primeras oraciones.

La corrección casi nunca consiste en escribir oraciones nuevas, sino en mover al inicio del párrafo una oración que ya existe. Conviene hacer esta pasada junto con el resto de la revisión final, en el orden que propone revisar la tesis antes de entregar.

Qué conviene a cada tipo de trabajo

  • Memoria cuantitativa. Vigila sobre todo el grupo de consecuencia: «por lo tanto» es el conector que más veces afirma una causalidad que el diseño no permite.
  • Memoria cualitativa. Vigila el grupo de adición: «además» encadenando categorías que en realidad no se suman convierte el análisis en una lista.
  • Seminario de título breve. Prioriza aperturas y cierres de capítulo; con poco espacio, son lo que más rinde.
  • Tesis de magíster. Suma la revisión de restricción frente a contraste, porque es donde se juega el alcance de tus conclusiones.

Escribe la apertura cuando el capítulo esté listo

Redacta la apertura de un capítulo justo después de terminar de escribirlo. Las aperturas escritas en la etapa de borrador describen lo que el capítulo iba a hacer, y lo que termina haciendo casi siempre es algo distinto.

Si quieres tener el índice a la vista mientras colocas aperturas y cierres en su lugar, puedes armar la estructura de tu memoria con Tesify y avanzar capítulo por capítulo, aprobando cada sugerencia una por una. El texto lo escribes y lo respondes tú.

Preguntas frecuentes

¿Sirve memorizar una lista de conectores?

Por sí sola no. El problema no es encontrar la palabra sino establecer la relación correcta entre dos ideas. Hay que aprender el conector junto con la función que cumple: además suma, en cambio contrasta, por lo tanto concluye, si bien restringe. Un conector con la función equivocada no es una falta de estilo, es una falla de razonamiento.

¿Se escribe en base a o sobre la base de?

En el registro académico se prefiere sobre la base de o con base en. La forma en base a está muy extendida en el habla y en documentos administrativos, pero es de las expresiones que un lector académico marca de inmediato. Reemplazarla es una búsqueda de dos minutos en todo el documento.

¿Puedo escribir por otro lado sin haber escrito por un lado?

No conviene. Por un lado y por otro lado forman un par: el primero anuncia que vienen dos elementos y el segundo entrega el segundo. Usar solo la segunda mitad deja a quien lee esperando una primera parte que nunca existió. Si vas a mencionar un solo aspecto, usa asimismo o por su parte.

¿Cuál es el error de conector más caro en una tesis?

Usar un conector de contraste donde corresponde uno de restricción. La frase la muestra es pequeña, sin embargo los resultados son generalizables usa un contraste, pero lo que los datos permiten es una restricción: como la muestra es pequeña, los resultados no se generalizan. El conector cambió la conclusión.

¿Cómo debe cerrar un capítulo?

Con dos movimientos: una oración que resuma qué mostró el capítulo, sin repetir cifras ni tablas, y una segunda que explique por qué ese resultado obliga al capítulo siguiente. Anunciar el capítulo siguiente no basta, porque eso ya está en el índice; el cierre tiene que justificarlo.

¿Cuántas oraciones debe tener la apertura de un capítulo?

Entre tres y cinco. Debe cargar tres movimientos: dónde quedó el capítulo anterior, qué hace este capítulo y en qué orden vienen sus apartados. Más extenso que eso empieza a repetir la introducción general de la memoria.

¿Es correcto usar el mismo para referirse a algo ya mencionado?

Es una construcción que conviene evitar en texto académico. La frase se aplicó el instrumento; el mismo fue validado previamente suena administrativa y además puede volverse ambigua cuando hay varios sustantivos cerca. Repite el sustantivo o usa un pronombre normal.

¿Puedo empezar una oración con pero o con y?

En el cuerpo de una memoria conviene evitarlo, porque pertenece al registro hablado. Los equivalentes académicos son sin embargo, no obstante y asimismo. La excepción razonable son las citas textuales, donde reproduces lo que dijo la fuente.

¿Se pueden encadenar varios conectores en una misma oración?

No conviene. Una oración con sin embargo, además y por lo tanto declara tres relaciones lógicas distintas a la vez y quien lee no sabe cuál manda. La regla práctica es un conector por oración, y si necesitas dos relaciones, dos oraciones.

¿Cada apartado necesita una transición propia?

No. La apertura y el cierre de los capítulos principales son obligatorios; entre apartados basta una oración de enlace, y muchas veces la primera oración del apartado ya cumple esa función. Escribir un párrafo de transición para cada subtítulo solo infla el capítulo.

¿Cómo compruebo si las transiciones de un capítulo funcionan?

Con la prueba del esqueleto: lee solo el primer y el último párrafo del capítulo, y después las primeras oraciones de cada párrafo, una tras otra. Si de esa lectura sale el resumen del capítulo, la estructura está firme. Si no sale, el problema está en las aperturas y los cierres, no en el contenido.

¿Cuánto alargan las transiciones la memoria?

Alrededor de cien palabras por capítulo, es decir menos de mil en una memoria de cinco capítulos. A cambio es la intervención que más mejora la legibilidad. Lo que realmente infla el documento son las aperturas que repiten la introducción general.